jueves, 22 de marzo de 2007
Huellas
Desnudos fuimos y vinimos, de repente la noche nos oculto detrás de las estrellas, tanto brillo eterno alumbrando tus senos y la nada revoloteando como luciérnaga. Dimos dos pasos y pensamos en parar, luego vinieron otros cuatro; mis manos se perdían en tu cabello, cuando nos tiramos a descansar solo podía besar un fantasma .Ahora la ciudad me atormenta, la multitud abalanza sus manos sobre mis pecados y solo espero quien me desgarre sean tus blancos dientes
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